Querido amor de mi vida

Aún no te conozco, o tal vez ya te vi pasar y no lo supe.
Pero sueño contigo.

No quiero encontrarte por necesidad, ni por llenar vacíos. Quiero que llegues cuando el amor se sienta… de verdad.
Cuando me mires y yo sienta ese “no sé qué” que tanto espero.

Me imagino vestida de blanco, como una niña emocionada, rodeada de rosas blancas y personas que amo. Pero sobre todo, me imagino a ti, esperándome con una mirada que diga todo.

Y si nunca llegas, si el destino tiene otro camino para mí, no importa.
Porque este sueño ya me hace feliz. Porque en mi corazón, ya supe lo que es amar con esperanza.

Y eso… ya es suficiente.

Con amor,
Yo.

Quiero casarme…
Pero no por interés, ni por costumbre, ni por soledad.
Quiero hacerlo por amor.
Ese amor que arde sin explicación, que no se compra ni se fuerza.

Quiero que mi vestido sea como el de una quinceañera: blanco, ilusionado, soñado desde niña.
Que haya rosas blancas por todos lados, mi familia reunida, sonrisas, lágrimas buenas…

Pero sobre todo, quiero sentir algo.
Ese “no sé qué” que no se puede explicar con palabras,
solo se siente en el alma.

Ese algo que te dice: él es.

Y si un día no llega,
igual seré feliz…
porque solo de imaginarlo
mi corazón ya late más fuerte.

Imaginarme vestida de blanco,
al lado de alguien que me ame como nunca,
que me mire como si fuera la única en el mundo…

Eso, solo eso,
ya me basta. 🤍