Tal vez solo falta un poco más…
¿Cuánto más?
Luego conozco a alguien… y el patrón se repite. Me doy cuenta de que aún no estoy lista. Me pregunto, con dolor:
¿Qué tiene que pasar para que yo pueda salir de este ciclo?
Realmente me afecta equivocarme cada vez. Y en cada ocasión, el daño ha sido más fuerte. Pero no entiendo por qué… aún sigo de pie.
Muchos me dicen: «Debes ser despiadada, fría, como lo fueron contigo. No puedes seguir siendo buena.»
Pero no puedo.
No soy así.
Soy buena.
Y no voy a devolver lo mismo que recibí, solo porque el mundo funcione así.
Mientras tenga amor en mi corazón, eso es lo que voy a dar.
Solo pido una tregua.
Porque ya he sufrido demasiado.
Y no encuentro paz ni tranquilidad emocional.
Hay noches en las que desearía haber hecho las cosas diferente.
No haber herido a personas buenas.
No haber rechazado a quienes, según otros, «no eran suficientes».
Me dejé guiar por lo que se veía perfecto… pero al final, fue más de lo mismo.
Y solo yo absorbí ese dolor.
Quiero querer…
Y quiero que me quieran.
Pero que no sea pasajero.
Quiero algo real. Permanente.
Tal vez estoy pidiendo imposibles en un mundo cansado y herido por tanto sufrimiento.
A mi yo del futuro le diría:
«Tranquilízate. Saldrás de esta. Solo te falta un poco más de dolor.»
Y aunque suene cruel, esa frase no es resignación…
Es esperanza disfrazada.
Porque sé que estoy cerca de romper este ciclo.
Y porque, a pesar de todo, todavía creo en el amor.